La pérdida auditiva o hipoacusia, es un problema bastante común, consiste en una disminución de la capacidad auditiva en uno o en ambos oídos. Ocurre cuando algunos de los procesos de audición se ven afectados, cuando hay un problema en el funcionamiento de los oídos o en una o más partes que facilitan la audición.
Una persona con una deficiencia auditiva puede ser capaz de oír algunos sonidos o puede no oír nada en absoluto.
Puede ser leve (pérdida inferior a 40 decibelios), moderada (entre 40 y 70 decibelios), severa (superior a 70 decibelios) o absoluta, lo que se denomina cofosis.

Los problemas a los que se enfrentan las personas con pérdida auditiva:

Disminución de la sensibilidad auditiva.
Reducción de la discriminación del habla en ambientes silencioso y ruidoso. Confusión en la conversación, entiende unas palabras por otras.
Necesidad de un esfuerzo para entender
Dificultad para localizar exactamente de dónde viene el sonido.

Las causas

Son diferentes, puede obedecer a que una persona nació con partes del oído que no se formaron correctamente y, por lo tanto, no funcionan como deberían pero hay pérdidas auditivas que se producen más tarde en la vida de una persona, por ejemplo como consecuencia de:

– Edad (presbiacusia)
– Otitis, presencia de fluido en el oído medio
– Infecciones severas o graves como la meningitis
– Lesiones en la cabeza
– Ruido excesivo: escuchar música muy alta (sobre todo con auriculares), exposición repetida a ruidos fuertes como los de la maquinaria.
– Administración de determinados medicamentos.
– Algunos tratamientos contra el cáncer
– Tumores

Compartir en las redes sociales
  •  
  •  
  •  
  •  
  •